Abres el deck de hace cuatro meses para una reunión del jueves. La diapositiva 9 dice que tienes veintidós clientes de pago. Ahora tienes treinta, y el MRR que sale al lado es el de junio.
Así que abres el editor a las once de la noche, cambias tres números de memoria y lo mandas. Nadie comprueba si el número de la 9 cuadra con el de la 13, porque las proyecciones se hicieron en otro fichero, en otro mes y las hizo otra persona.
Un deck no envejece cuando lo exportas. Envejece en cuanto dejas de mirarlo.
He estado en los dos lados de esa diapositiva. Como mentor, viendo a un fundador defender una cifra que ya no existía. Y viendo a fundadores rehacer las mismas dieciséis diapositivas cada vez que se mueve un número. Ese trabajo no es contar tu historia. Es mantenimiento.
Por eso en Trakelt el deck no empieza en una diapositiva en blanco. Empieza en lo que ya tienes: tu perfil de negocio, tus cifras del mes, tu plan financiero, tu análisis de competencia y tu ronda. Dieciséis diapositivas, y cada número que sale en ellas viene de un solo sitio.
Antes de enseñar nada: qué se sostiene y qué no
Lo primero que hace la pantalla no es dibujar el deck. Es comprobarlo. Cada una de las dieciséis diapositivas tiene una regla: qué necesita para salir con tus datos y dónde vive ese dato.
Fíjate en la línea de debajo del contador, porque es la parte honesta: «10 de 16» no es el porcentaje de perfil completado. Miden cosas distintas. Puedes tener el perfil al 80 % y una diapositiva de mercado que no se sostiene, porque el TAM está escrito como una frase y una frase no es una cifra.
Ahí está todo el diseño. Cada hueco ámbar dice qué falta (la cifra, la fuente, el año) y enlaza con el apartado exacto del perfil donde se completa. No arreglas la diapositiva. Arreglas el dato, y la diapositiva se arregla sola.
Lo que se construye
Esto es lo que sale, con los datos de hoy de la startup de demostración. Dieciséis diapositivas en el orden en que un inversor las espera: portada, tesis, problema, mercado, solución, producto, por qué ahora, competidores, modelo de negocio, recorrido del cliente, tracción, equipo, proyecciones, qué pedimos, en qué lo invertiremos y contacto.
Debajo de cada diapositiva está su origen: «De tu Plan financiero · 2027-2029», «De Mis cifras del mes · ago 2026», «De tu ronda abierta». No es decoración. Es la respuesta a la pregunta que te van a hacer en la diapositiva 11: ¿de dónde sale ese número?
Tres decisiones, y por qué
1- La IA escribe palabras, nunca números. Seis de las dieciséis diapositivas son prosa: tesis, problema, solución, producto, por qué ahora y recorrido del cliente. La IA redacta esas seis, solo a partir de tu perfil, y cualquiera la puedes reescribir a mano. Las otras diez son datos y la IA no las toca. Hay un filtro detrás del modelo que tira cualquier cifra que venga en el texto, diga lo que diga el modelo. Si un número está en tu deck, lo has puesto tú.
2- No se exporta nada hasta que todo se sostiene. Con seis diapositivas sin cubrir, el botón del PDF está apagado y «guardar como Pitch deck» también. No es un aviso. Es una regla, y la aplica el servidor, no solo el botón. La alternativa es un deck con cuatro diapositivas que parecen bien y dos que son ficción, y no sabes cuáles son las dos.
3- Guardar lo congela, y lo congelas tú. «Pitch deck v2» es un fichero en tus Documentos con las cifras del día en que lo guardaste. Cuando tus datos cambian después, la pantalla te dice qué se ha movido y en qué diapositivas. La v2 no cambia sola. Tú decides cuándo existe la v3.
Editable, o solo para ver
Cuando está cubierto, el deck sale de dos maneras, y conviene no confundirlas.
Editable: en PowerPoint, con las escenas y las imágenes tal como las ves, para retocarlo con tu equipo o adaptarlo a una reunión concreta. El one-pager, en Word, que se ve como el PDF y se edita. Son tuyos: lo que cambies ahí ya no lo vigila nadie.
Solo para ver: el PDF de una versión guardada, compartido con tu ronda (lo ven los inversores que ya están dentro, en su sala) o por enlace a alguien que no tiene cuenta, con quién lo abrió y cuándo. Lo que se comparte es siempre la versión congelada, no la hoja de hoy: nadie recibe un deck a medias.
Y una cosa honesta sobre el enlace: «no puede descargar» solo quita el botón. Un PDF que se ve en un navegador se puede guardar. Lo que te da el enlace no es un candado. Es saber quién lo abrió.
Las métricas tienen regla, y es estricta
La diapositiva de tracción solo sale con tres meses cerrados seguidos, y el último de hace cuarenta y cinco días como mucho. No un número tecleado en una casilla: tres meses cerrados en «Mis cifras», cada uno con su caja, su consumo y sus clientes.
Si todavía no tienes ingresos, lo dices, y la diapositiva enseña lo que sí tienes: entrevistas, cartas de intención, pilotos. Lo que no va a hacer es poner «aún sin ingresos» mientras en tus cifras hay clientes de pago. Eso lo detecta, y lo dice.
La versión de una página, sin nada de IA
Antes que un deck, casi todos los inversores piden una página. El one-pager sigue una guía de once bloques: quién lidera, qué vendes, cómo cobras, unit economics, facturación, KPIs, equipo, cap table y la ronda. Cabecera, cuatro cifras clave y siete bloques, todos del mismo perfil.
Aquí no hay IA. El one-pager es una tabla, y las tablas no necesitan prosa. Lo que sí tiene es una comprobación que solo ves tú:
Ese primer aviso es el tipo de cosa que un inversor ve en treinta segundos y nunca te comenta. Simplemente deja de leer. Aquí sale en tu pantalla, con el enlace para corregirlo, y nunca en la hoja que mandas.
Ahora la parte que casi nunca se cuenta
Con solo el alta, esto te da una portada y poco más. El deck vale lo que vale el perfil que tiene debajo, y rellenar bien ese perfil es una tarde, no diez minutos. Lo decimos en la propia pantalla: el contador empieza bajo y sube a medida que completas datos, y esa es la idea.
La IA gasta créditos, y es un borrador: la tesis la vas a reescribir, porque nadie escribe tu tesis mejor que tú. Y ningún deck te consigue la reunión. Lo que te consigue es no perderla en la diapositiva 9.
La siguiente de la serie: una cifra sin fuente no se sostiene. Dónde viven tus números, y por qué el mismo número no debería existir dos veces.
Si estás levantando o vas a levantar: ¿cuántas versiones de tu deck tienes ahora mismo en el escritorio? Si tienes que contarlas, quizá ese ya sea el primer dato interesante.
La serie: Lo que te van a pedir
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